Desde el domingo en la noche, la funeraria Malinow & Silverman de Los Angeles se ha convertido en lugar de peregrinaje para los viudos de Juan Gabriel. La tarde de este lunes eran cerca de 40 los fanáticos del cantante instalados en la entrada de la oficina, ubicada en La Tijera Boulevard a pocas cuadras del aeropuerto de la ciudad, donde finalmente fue trasladado esta tarde.
Ante la mirada extrañada de la policía local y rodeados por las cámaras de la prensa latina y estadounidense, los seguidores de Juan Gabriel, en su mayoría mujeres de origen mexicano y más de 40 años, combaten el fuerte sol del verano californiano entonando los clásicos de su ídolo, como Querida y Me nace del corazón.
Con lágrimas en las ojos, acompañadas de mariachis y alzando al aire globos y carteles con mensajes de despedida, esperan alguna declaración o novedades sobre el destino del cantautor, por ahora sin éxito. El único familiar que se dejó ver durante la jornada en la funeraria fue el hijo del solista, Iván Aguilera, quien se retiró del lugar sin hablar con la prensa.

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