lunes, 11 de abril de 2016

Primaria Democrata Encuestas Nueva York 12/4/2016






Nueva York - Los aspirantes demócratas a la Casa Blanca, Hillary Clinton y Bernie Sanders, rebajaron hoy el tono tras los ataques que habían intercambiado en los últimos días y se centraron en tratar de recabar apoyos entre la clase trabajadora de Nueva York.
Después de haber puesto en duda las cualificaciones de Clinton en respuesta a críticas de su campaña, Sanders reconoció hoy que "por supuesto" la ex secretaria de Estado está preparada para presidir el país.
"Conozco a Hillary Clinton desde hace 25 años. Respeto a Hillary Clinton. Fuimos colegas en el Senado y, en su peor día, sería una presidenta infinitamente mejor que cualquier de los candidatos republicanos", dijo el senador por Vermont en una entrevista con la NBC, en la que trató de zanjar la polémica.
Tad Devine, el principal estratega de su campaña, también buscó rebajar la tensión descartando una fractura en el partido y aseguró en una entrevista con el Washington Post que Sanders hará "todo lo posible para asegurar que el próximo presidente sea un demócrata".
Clinton, por su parte, aprovechó un mitin para lanzar una pequeña pulla a su rival -"A lo largo de los años me han llamado muchas cosas. No cualificada nunca fue una de ellas", dijo-, pero aceptó la rectificación y evitó la confrontación con Sanders.
Para la que fuera primera dama, la discusión sobre las cualificaciones es "bastante tonta" y lo importante es centrarse "en quién puede hacer cosas".
De visita en el oeste del estado de Nueva York, una zona con una importante tradición industrial, Clinton buscó hoy atraerse el voto de la clase trabajadora, con continuas referencias a la importancia de promover la manufactura en EE.UU.
La aspirante demócrata aprovechó su paso por las ciudades de Buffalo y Rochester para destacar también todo lo que hizo por la región durante su etapa como senadora por Nueva York.
Mientras, Sanders estuvo en Brooklyn e hizo gala de sus raíces neoyorquinas, celebrando un mitin junto al edificio de apartamentos en el que creció, en el modesto barrio de Midwood.
El senador insistió en los mensajes centrales de su campaña, sobre todo en un problema muy visible en Nueva York como es la desigualdad, y evitó lanzar ataques directos a Clinton.
Nueva York representa una prueba clave para las aspiraciones de Sanders, que ha encadenado victorias en las primarias de varios estados, pero que continúa claramente por detrás de Clinton en el recuento global de delegados.
Las encuestas le mantienen en desventaja de cara a las primarias neoyorquinas del próximo 19 de abril, pero Sanders se ve con posibilidades, sobre todo tras sorprender a su rival en Wisconsin.

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